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Fase 1 Carillas: Encerado y guía de silicona

Seguramente sabrás que las restauraciones en clase IV tienen una serie de dificultades especiales que en ocasiones nos llevan al fracaso.

Son varios los problemas con los que podemos encontrarnos. Los más frecuentes son:

  • Línea de fractura visible
  • Fragmento de composite visible (generalmente más oscuro)
  • Formación de pequeñas escamas tras el pulido en la parte superior de la restauración
  • Pérdida del brillo de la restauración en pocos días
  • Fractura de la restauración

Este tipo de restauraciones son ideales para ser resueltas con éxito con técnicas de estratificación con composites, siendo fiables, predecibles y muy estéticas.

Siguiendo una técnica bien protocololizada y siendo cuidadosos en el paso a paso, podemos conseguir evitar los problemas anteriores.

 


 

Son varios los detalles a los que deberemos prestar especial atención.

Lo primero que deberemos hacer ante una clase IV es tomar una impresión para hacer un encerado en el que intentaremos reproducir al máximo la cara palatina con toda su riqueza anatómica y el borde incisal, copiando la anatomía del otro central para dar la máxima simetría.

En los casos en que han perdido ambos bordes incisales, usaremos diferentes recursos para saber, en el momento del encerado, dónde debemos situar el borde incisal, es decir, la longitud del diente. Uno de los mas frecuentes es recurrir a la proporción anchura /altura del diente situada idealmente en el 80%.

Por lo tanto, si conocemos la anchura de los centrales, podemos saber la longitud que le corresponde con una sencilla operación matemática.

Una vez realizado el encerado, confeccionaremos una guía de silicona que nos servirá para trasladar al diente afectado, la anatomía palatina y todo el contorno de las restauraciones a través de una capa de esmalte palatino que hará de apoyo para el resto de la restauración.

Esta guía de silicona debe ser una fiel reproducción de la anatomía del encerado y debe estar cortado con precisión por el borde más vestibular del plano incisal de la silicona en los dientes en los que vamos a trabajar.

Para que esta huella de silicona sea muy precisa es conveniente remarcar, con un bisturí con una hoja del nº 12 , los contornos palatinos de los dientes en las zonas interproximales.

También es conveniente hacer una pequeña marca siguiendo con una espátula ancha la línea de la fractura por su borde palatino, en la superficie de la silicona, de forma que al colocar el composite para la capa lingual tengamos una referencia precisa de hasta donde debemos extender el esmalte lingual para no tener excesos.

El composite de esta capa lo vamos a colocar en la silicona y de allí lo trasladaremos a la boca del paciente. Cuantas menos manipulaciones tengamos que hacer una vez asentada la silicona sobre los dientes a restaurar, mucho mejor será el resultado.

Una vez tenemos el encerado con su guía de silicona preparada podemos ya pasar a la parte clínica del trabajo, es decir, al paciente.

 

Mañana seguimos con la FASE 2: TOMA DE COLOR Y BISEL

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